jueves, 15 de abril de 2021

A través del desierto (Parte 2: El propósito de un desierto)

Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!    2ª Corintios 4:17


Que bonito se escucha este versículo hasta que te toca vivirlo, entonces ya no te suena tan bien, pero una vez que pruebas esa gloria que se produce en ti a través de las dificultades, te puedo asegurar, vale la pena. Y es que a veces las pruebas que vienen a nuestra vida, tal vez sólo tal vez, son un regalo que se nos envía en una envoltura que a primera vista no nos gusta, pero cuando vez su contenido te das cuenta que es más valioso que cualquier otro regalo que te hubieran podido dar.

Hay un concepto que yo le llamo “Perspectiva celestial” (no te imaginas cuantas veces he tenido y tengo que pedir por esto haha) y básicamente es poder entender la razón por y para la cuál estoy atravesando ciertas circunstancias, la verdad es que he aprendido que con Dios, no siempre se te da una razón en el tiempo que tú quieres o simplemente no se te da la razón y ya, pero sí se te puede dar un propósito positivo que puedes obtener con esto. Y es que, siendo muy honestos, los desiertos que pasamos generalmente no son algo que buscamos, por consiguiente, nuestro primer instinto es frustrarnos; Pero, aunque todos funcionemos de manera diferente creo que, si en cada conflicto podemos saber que hay algo positivo que obtener, como crecimiento o aprendizaje, entonces la frustración se va y así podemos permanecer y cooperar mejor. (*1)

Así que como lo prometí en el post pasado, aquí están algunos propósitos por los cuales los desiertos llegan a nuestra vida (*2):

1. Conocer el carácter de Dios: El principal objetivo es conocer a mayor profundidad la naturaleza de quién realmente es Dios, una naturaleza de amor, misericordia y fidelidad. En cada proceso de vida esté siempre será el principal objetivo y si se logra, realmente todo habrá valido la pena.  (Oseas 2:15-20)

2. Reordenar prioridades: Todos hemos perseguido en algún momento de nuestra vida cosas que creemos nos traerán bienestar y descuidamos lo que realmente es importante, como: Desarrollar una relación con Dios y seres queridos, vivir una vida de paz y bienestar, seguir el propósito que se nos ha dado etc. Este proceso nos reenfoca y nos recuerda lo que realmente es importante.  (Salmo 119: 35-37 y 71)

3. Preparación: Si has seguido a Dios el suficiente tiempo, ya te habrás dado cuenta que son diversas las situaciones que enfrentamos, pero cada batalla nos va haciendo un poco más fuerte para la siguiente, ahora he notado que pueden pasar dos cosas:

  • Es la primera vez que haces conciencia que estas en un desierto y no sabes cómo o qué debes de hacer para salir de éste, mi recomendación es simplemente, resiste, si no entiendes la estrategia o qué sucede en un desierto sólo ora a Dios y pide una perspectiva correcta, tú no estas peleando al aire, estas peleando por la victoria, aunque aún no la veas. (1ª Corintios 9: 24-26)
  • Ya has pasado desiertos antes, haciendo conciencia de ellos y obteniendo la victoria. Bueno, pues nuestra tarea es aferrarnos a lo que Dios hizo en el pasado, a su bondad y soberanía. (Deuteronomio 7: 17-19)

4. Sanidad: Esta es en definitiva uno de los propósitos más hermosos, a través del desierto somos llevados a esas áreas en donde fuimos dañados y somos transformados y sanados, y pues nada, a veces la única manera de voltear a ver hacia adentro, es entrar en desiertos en donde no tienes a nadie más que ver si no a Dios.  Con toda la honestidad que hay en mí, te puedo decir, la sanidad en tú alma trae vida, la vida abundante que Jesús prometió.  (Lucas 4:18 ; Isaías 61:4 ; Santiago 1: 2-4 ; Juan 10:10)

5. Propósito: Te confesaré lo siguiente, me molestaba mucho que, en cada proceso de vida, hubiera alguien que me dijera: “mientras más grande la prueba más grande el propósito”, siempre pensaba: “yo ni siquiera quiero un propósito grande”. Ahora entiendo, que no se trata de la magnitud de un propósito, si no de la calidad e integridad con la que se maneja, y la manera para lograr esto, es entender el corazón que Jesús tiene para tu propósito. Esto pasa generalmente en medio del desierto, donde otra vez, la única voz que escuchas es a Él. (Hebreos 13:21; 2ª Timoteo 2: 20-21)

6. Bendición: Existen desiertos que te preparan para recibir una bendición, ya que, si nuestro carácter no es el correcto para la bendición que Dios espera entregarnos, difícilmente podremos sobrellevar o inclusive disfrutar aquello que Él nos quiere dar, llámale un nuevo trabajo, puertas abiertas, crecimiento profesional, pareja. Siempre recuerdo lo siguiente: “No es la promesa, si no, cómo llego a esa promesa.”

7. Carácter: Cada desierto perfecciona nuestro carácter, porque, al final del día para eso estamos aquí, para parecernos un poquito más a Jesús. Te dejo una frase de una gran amiga: “Tu carácter es lo único que te llevarás cuando te vayas al cielo...”

Y pues nada, espero que el ser consciente que cada proceso de vida te puede dejar algo bueno, aunque no deje de ser difícil, te ayude a enfrentarlo mejor (*3). Ahora, puedes en definitiva descubrir más de 1 propósito a cumplir en cada desierto y a medida que tú avances, Dios te irá entregando la estrategia y la razón de este proceso.

En el próximo y último post acerca de Desiertos te presentaré un poco del proceso que he aprendido ocurre en casi cada uno de nuestros procesos de vida, espero no te asuste, si no que, mi cerebro pragmático te pueda ayudar en algo.

Un abrazo: Eliam

 

Fotografía: Marco Espinosa
Modelo: Melissa Alemán 

Referencias
1: 1a Colosenses 1:9
2: Romanos 8:28
3: 2a Timoteo 3:14

No hay comentarios:

Publicar un comentario