Pero he aquí que yo la llevaré al desierto, y allí volveré a conquistarla; convertiré el valle de aflicción en una puerta de esperanza. Oseas 2:14-15
Primero es importante entender en términos espirituales qué es un desierto. Si eres creyente, seguramente podrás entender a qué me refiero, pero en caso de que no lo seas o no tengas totalmente definido qué es, un desierto es: Un lugar (temporal) de prueba para superar pecado y preparación para entrar en una tierra prometida, medio de purificación y conversión-Diccionario de la Biblia Historia y Palabra. Entonces, un desierto es una temporada de vida donde nos encontramos con situaciones complejas, puede ser un periodo de enfermedad (física o mental), problemas en relaciones, falta de trabajo, problemas económicos y mil más, pero como lo dice su definición es temporal y es preparación que eventualmente te llevará a un lugar mejor. El problema es cuando nos aferramos a la misma situación y nos estancamos en ese mismo desierto por más tiempo del que sería necesario, inclusive hasta llegar al punto de no darnos cuenta que estamos ahí.
La verdad, yo repetí situaciones una y otra vez sin aprender
la lección, ¡estaba viviendo desiertos y ni siquiera sabía que estaba en uno! Y
uno de los factores más grandes por los que esto pasa es porque no somos
conscientes o tenemos ideas erróneas preconcebidas; pensamos que porque estamos en relación con Dios estamos exentos de problemas o creemos que tenemos que
reprender todo lo que se presenta. Cuando lees la historia de los discípulos de
Jesús te das cuenta que no es así y es que al final no vinimos a este mundo
para tener vidas perfectas. Estamos en este mundo para ser salvos y
perfeccionados a la imagen de Cristo y el medio para llegar a esto es
generalmente a través de pruebas y desiertos, estos lugares son los que nos
refinan y preparan para siguientes retos y una mejor vida:
“En medio del sufrimiento, él rescata a los que sufren, capta su atención mediante la adversidad… Él está alejándote del peligro y te lleva a un lugar libre de angustia”. Job 35: 15-16
Te recomiendo que leas Job, especialmente a partir del Capítulo 35 (te dará mayor entendimiento de la soberanía de Dios), Job pensaba
que Dios lo estaba castigando, cuando lo que Él realmente estaba tratando de
hacer era salvarlo, es por eso que necesitamos una “perspectiva celestial” en
cada proceso, ¿para qué llego esta situación?, si quieres saber
si esta prueba es para enseñarte algo y llevarte a algún lugar mejor o sí es
una consecuencia negativa de algo que hiciste, no te preocupes, Dios será muy
claro en cuanto le preguntes. Si es que no encuentras esa razón, entonces,
Bienvenido, estás entrando a terrenos desérticos!.
- Problemas repentinos: Situaciones complejas inesperadas que nos llevan a desiertos con la finalidad de procesar nuestro carácter y llevarnos a una bendición mayor.
- Patrones situacionales: El vivir las mismas problemáticas una y otra vez nos indica la necesidad de un proceso para mejorar conductas y sanar heridas, para eventualmente salir de un patrón de conducta y/o situacional.
Al final, la mejor manera de comprender esto, es
preguntándole a Dios, el permanecer en Él de manera constante traerá las
respuestas y las perspectivas correctas de lo que Él está haciendo en nuestra
vida.
Un abrazo: Eliam


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