viernes, 9 de abril de 2021

A través del desierto

Pero he aquí­ que yo la llevaré al desierto, y allí volveré a conquistarla; convertiré el valle de aflicción en una puerta de esperanza. Oseas 2:14-15

 ¿Alguna vez has vivido una situación una y otra vez sin poderla superar? Es como si le dieras vuelta a la misma montaña; sigues cayendo con el mismo tipo de pareja, teniendo los mismos problemas económicos o lidiando con un mismo patrón de comportamiento. Muchas veces la única manera para poder llegar a ese lugar de bienestar que anhelas (llámale como tú quieras: mejor economía, salud, relaciones etc.) es cruzando un desierto, siempre existe un desierto entre tú y tu tierra prometida. 

Primero es importante entender en términos espirituales qué es un desierto. Si eres creyente, seguramente podrás entender a qué me refiero, pero en caso de que no lo seas o no tengas totalmente definido qué es, un desierto es: Un lugar (temporal) de prueba para superar pecado y preparación para entrar en una tierra prometida, medio de purificación y conversión-Diccionario de la Biblia Historia y Palabra. Entonces, un desierto es una temporada de vida donde nos encontramos con situaciones complejas, puede ser un periodo de enfermedad (física o mental), problemas en relaciones, falta de trabajo, problemas económicos y mil más, pero como lo dice su definición es temporal y es preparación que eventualmente te llevará a un lugar mejor. El problema es cuando nos aferramos a la misma situación y nos estancamos en ese mismo desierto por más tiempo del que sería necesario, inclusive hasta llegar al punto de no darnos cuenta que estamos ahí.   

La verdad, yo repetí situaciones una y otra vez sin aprender la lección, ¡estaba viviendo desiertos y ni siquiera sabía que estaba en uno! Y uno de los factores más grandes por los que esto pasa es porque no somos conscientes o tenemos ideas erróneas preconcebidas; pensamos que porque estamos en relación con Dios estamos exentos de problemas o creemos que tenemos que reprender todo lo que se presenta. Cuando lees la historia de los discípulos de Jesús te das cuenta que no es así y es que al final no vinimos a este mundo para tener vidas perfectas. Estamos en este mundo para ser salvos y perfeccionados a la imagen de Cristo y el medio para llegar a esto es generalmente a través de pruebas y desiertos, estos lugares son los que nos refinan y preparan para siguientes retos y una mejor vida:

 “Cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho, porque ustedes saben que la prueba de vuestra fe produce paciencia, Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” Santiago 1: 2-4

 A veces sólo tenemos que tomar un pasito de Fe y decirle sí a Dios, aunque no lo entendamos, aunque no sepamos que exista al otro lado del desierto, pero tomando como confianza esta promesa, la promesa de que es Él quien nos está perfeccionando en todo aquello que nacimos para ser y no sólo esto, sino que después de este desierto podremos encontrar esa tierra que Dios mismo en este proceso nos irá mostrando.  

 He estado en más desiertos de los que necesitaba y en definitiva por más tiempo del necesario, pero después de perder mucho tiempo, decidí hace algunos años comenzar a cooperar y descubrí que la cooperación es todo lo que Dios está pidiendo (estuvo todo el tiempo ahí, en Su palabra, pero bueno, aprendí); Otro factor importante en un desierto o proceso de vida es entender para qué. Nuestro primer instinto casi siempre será (especialmente si hemos estado en ambientes legalistas/religiosos) ver la situación o prueba como un castigo de Dios y no como una temporada de vida que nos preparará para algo mejor:

En medio del sufrimiento, él rescata a los que sufren, capta su atención mediante la adversidad… Él está alejándote del peligro y te lleva a un lugar libre de angustia”. Job 35: 15-16

Te recomiendo que leas Job, especialmente a partir del Capítulo 35 (te dará mayor entendimiento de la soberanía de Dios), Job pensaba que Dios lo estaba castigando, cuando lo que Él realmente estaba tratando de hacer era salvarlo, es por eso que necesitamos una “perspectiva celestial” en cada proceso, ¿para qué llego esta situación?, si quieres saber si esta prueba es para enseñarte algo y llevarte a algún lugar mejor o sí es una consecuencia negativa de algo que hiciste, no te preocupes, Dios será muy claro en cuanto le preguntes. Si es que no encuentras esa razón, entonces, Bienvenido, estás entrando a terrenos desérticos!.

 Ahora, ¿Cómo sé que Dios está llamándome al Desierto? (Estos son sólo dos de los indicadores que he aprendido)

  •  Problemas repentinos: Situaciones complejas inesperadas que nos llevan a desiertos con la finalidad de procesar nuestro carácter y llevarnos a una bendición mayor.
  • Patrones situacionales: El vivir las mismas problemáticas una y otra vez nos indica la necesidad de un proceso para mejorar conductas y sanar heridas, para eventualmente salir de un patrón de conducta y/o situacional.

Al final, la mejor manera de comprender esto, es preguntándole a Dios, el permanecer en Él de manera constante traerá las respuestas y las perspectivas correctas de lo que Él está haciendo en nuestra vida.

 Y pues nada, ahora comprendo que cada proceso de vida que llega, al principio no es agradable, pero su finalidad es siempre buena, yo sólo tengo que decir y aprender a escuchar cuál es la estrategia que Dios quiere utilizar para llevarme a esa tierra de bienestar que los dos anhelamos.

 Ahora, debido a mi personalidad melancólica combinada con muchos años trabajando en procesos, mi mente ahora trata siempre de tener un orden lógico en todo lo que hace, en definitiva, con Dios no es siempre posible haha, pero al menos me deja estructurar las enseñanzas que voy aprendiendo. Así que en los próximos posts te estaré hablando de algunos de los propósitos de los desiertos, así como el proceso que ocurre en ellos. Por lo pronto te invito a dar ese pasito de Fe y creer que si Dios te está llamando al desierto es para llevarte a un lugar mejor.

Un abrazo: Eliam

Fotografía: Marco Espinosa
Modelo: Melissa Alemán 


No hay comentarios:

Publicar un comentario