sábado, 30 de abril de 2022

¿Hasta cuándo? (Parte 2)

Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectos y cabales, sin que les falta nada. Santiago 1:4 

Todos hemos pasado tiempos de espera, esos tiempos en donde a pesar de múltiples esfuerzos no vemos cumplirse alguna expectativa y naturalmente la frustración se abre paso, pero ¿cómo podemos sobrellevar una temporada así? ¿Cómo acomodamos todos esos deseos y emociones que vienen con ello? Si has o estas atravesando un tiempo así te invito a que te quedes a leerme un poco más. 

Hace ya algún tiempo (meses para ser más específica) te hable acerca de los tiempos de espera, esos tiempos en donde no vemos cumplirse las cosas que anhelamos, un poco el porqué de estos tiempos, el proceso que se atraviesa y las posibles emociones con las que te puedas enfrentar, entonces para no adentrarme en ese tema, te dejo el link para que puedas recordar de qué trata.

Te contaré algo que me pasa desde que empecé este blog,  es que antes y después de escribir me toca atravesar todos y cada uno de los puntos de los que voy hablando, no te miento cuando te digo que cada punto de lo que lees aquí es algo que he vivido de alguna manera, tal vez desde un escenario diferente al tuyo pero toodo, y nada, sólo era un dato interesante que te quería contar, tal vez para que cuando te sientas identificado (a) con algo del contenido que encuentras aquí  sepas que no estas sólo, hay al menos otra persona perseverando en el mismo camino que tú (y seguramente yo no sea la única, hay muchísimos más)

Y bueno, sin más y esperando mantener este post lo más corto que pueda, te platico que cuando te encuentras en una temporada de espera (que mientras más me conozco y conozco a otras personas me doy cuenta de que todos siempre estamos esperando algo, mira… tomate un minuto y piensa: ¿Estoy esperando por algo? ¿Qué expectativa tengo? Te aseguro que algo rápido va a venir a tu mente… ¿ya?  bueno a eso me refiero)

En esas temporadas a veces he sentido como si hubiera un reloj imaginario delante de mi haciendo “tic toc” y presentándome todos los posibles escenarios catastróficos de cómo no va a pasar aquello por lo cual trabajo y anhelo, entre mucha oración y mucho buscar respuestas llego lo que para mi representó y representa al día de hoy la clave de la paciencia y es: Romper el reloj, simplemente soltar el control de toda la situación y pedirle a Dios que sea Él quien se encargue de cada parte del proceso, si eres un poquito como yo, querrás un “checklist” de todo lo que tienes que hacer para atravesar una temporada lo más rápido posible y sabes qué? No es posible, a veces aprenderás, a veces te sentirás mal, a veces pensarás que ya lo lograste, pero la clave de la paciencia es simplemente soltarlo a Dios y dejar de presionarte a ti mismo(a) pensando cuándo va a acabar, la clave de la paciencia es aprender a ir al ritmo de Dios ¿Es fácil? Uff vaya que no, pero te prometo que a medida que avanzas sí se va haciendo un poco más ligero.

 A medida que aprendemos a soltar ese control, el tiempo se comienza a hacer relativo, me gusta ver cada temporada de vida como una tierra fértil, ¿Qué da la tierra fértil? Fruto, en este caso, el fruto del tiempo y la confianza depositada en Dios puede ser la paciencia, de amor, alegría, sanidad emocional, inclusive la motivación del propio deseo es pulida y perfeccionada, la única verdad es que los tiempos de espera son destinados justamente a eso, al fruto de tu carácter y como me lo dijo una amiga querida hace mucho tiempo, el carácter es lo único que te llevarás cuando te vayas al cielo. (Filipenses 1:5-6)

Lo más duro y al mismo tiempo más increíble de aprender (al menos en mi perspectiva) en temporadas de espera es que no tengo la suficiente fuerza ni recursos para poder gestionar mi estancia en esta temporada ni mucho menos la salida de ella, la clave es Dios, una constante dependencia y relación me va a proveer de lo que necesito para permanecer y llegar al siguiente nivel, ahora comprendo que mi debilidad (necesitar siempre de Él) se convirtió en mi mayor fortaleza, así que deja que tu incapacidad para entender y salir de donde estas, se convierta en un puente de relación de dependencia a Dios y experimenta esos frutos que Él sobre el camino te quiere dar. (Juan 15:4-5 ,  2ª Corintios 12:9-11)

Entonces, como me gustan las cosas prácticas, te dejo algunos pasitos que me han ayudado a transitar las temporadas de espera de una mejor manera:

  • Descarga: Cada temporada recorrida con Dios (si ya llevas tiempo caminando con Él) te hará darte cuenta que NADA está bajo tu control, pero entonces, como no tenemos la foto completa del porqué esta pasando lo que esta pasando, pues nos frustramos (normal muy normal) entonces como seres humanos que somos necesitamos sacar de nuestro ser lo que estamos sintiendo y Dios lo entiende, en los salmos el Rey David descarga sus emociones y se pone todo intenso una y otra vez y una vez que suelta todo vuelve a alabar a Dios, hay algo especial y humano en simplemente ventilar todo lo que traes por dentro, si no me crees te dejo aquí unos poquitos ejemplos: Salmo 13, Salmo 22, Salmo 42;  Que tal este:   Quiébrales los colmillos, oh Dios!  ¡Destrózales las mandíbulas oh Señor! Que desaparezcan como agua en tierra sedienta; que sean inútiles las armas en sus manos.   (¿Intenso verdad? Sólo descarga y ya)        
  •  Red de apoyo: Rodéate de personas en quienes confíes y sean maduras como para acompañarte en tu proceso e inclusive confrontarte cuando sea necesario, recuerda que siempre pueden más dos que uno. Eclesiastés 4: 9-10.
  • Ora por tu fe: Pudiera escribir párrafos y párrafos de este punto, pero solo me remitiré a decirte que nuestra fe en si misma no puede ser sostenida en un proceso de espera ni en ninguno otro, es Dios quien sostiene y perfecciona nuestra fe, no te puedo decir la buena noticia que es el saber que inclusive Dios entiende la humanidad y fragilidad de tu fe y no sólo eso, sino que está dispuesto a ayudarte.( Filipenses 1:6, Marcos 9: 23-24)
  • Vive al día: Pídele a Dios la habilidad de romper el reloj y sólo vivir al día, así es como nos volvemos dependientes a ÉL y caminamos a un ritmo mejor, (Salmos 84:7 , Éxodo 16:4-5)
  • No te rindas: Pues no siempre vas a sentirte motivado (a) y la verdad es que muchas veces si querrás rendirte y no creer que Dios a ti sí te va a cumplir, pero la vida no es por emociones, pensamientos o vista, es por fe. (Josué 1:6, Lucas 18: 1-8)

 No sé si te pase a ti, pero a mi muchas veces me ha pasado por la cabeza el: ¿por qué a mí? Porque fue a mí quien le tocó vivir este proceso y no a alguien más, ese pequeño sentido de injusticia, como si a mi me correspondiera cuestionar los designios de Dios, pero después de pedir una perspectiva correcta, me doy cuenta que muchas circunstancias de vida son permitidas a fondo para que podamos aprender, crecer y sanar más, el bien final es siempre para poder dar más, para poder consolar mejor, para poder entender más a mi amigo(a), familiar o algún desconocido, porque Dios quiere mostrar su consuelo y amor para que después lo podamos dar, pero no desde nuestro “deber ser” sino desde un corazón empático, que entiende, que siente (sintió) lo mismo y quien experimentó el amor de Dios a mayor profundidad, quien tiene más recursos y ahora no tiene otra cosa más que quererlo dar y eso mi buen... es lo mejor que hay.                                (2ª Corintios 2: 3-5)

Un abrazo: Gaby.

No hay comentarios:

Publicar un comentario