sábado, 18 de junio de 2022

La belleza en la vulnerabilidad

Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de Él. Mateo 5:3

Para todos los cansados de buscar respuestas a cosas que hace mucho tiempo se salieron de su control, para los cansados de escuchar una y otra vez que tienen que ser fuertes, pero ya no pueden más, para todos aquellos que quieren por una vez en su vida vulnerarse, rendirse y descansar, para todos ustedes va este artículo, que espero en mi corazón, los aliente y ayude a respirar.



En mis varios años de caminar y aprender sólo un poquito de Dios (y como estoy segura tu también ya te habrás dado cuenta si también has caminado con ÉL) me he dado cuenta que su manera de obrar siempre funciona diferente a la manera que la sociedad nos indica, por ejemplo: La sociedad nos dicta que nuestra vida NOS pertenece y podemos hacer con ella lo que mejor nos parezca, pero Dios dice que nuestra vida es de ÉL y su plan es mejor que el nuestro (Mateo 16:25), se nos dice que: debemos aspirar a tener poder e influencia y de repente Dios nos dice que aquel que quiere tener poder e influencia es el que primero tiene que servir (Mateo 20:26), y a lo que nos corresponde el día de hoy: Se nos exige ser fuertes pero de repente pasa esto: Por tanto, con muchísimo gusto me alegraré más bien en mis debilidades, para que el poder de Dios habite en mí, me complazco en las debilidades porque cuando soy débil soy fuerte (2 Corintios 12:10). Te cuento que experimentar el descanso que encuentro al abrazar mi vulnerabilidad ha sido uno de los mayores regalos que he recibido, y una cosa muy extraña ha sucedido, soy más fuerte, entonces mucha razón debe de haber en esta lógica de Dios.

Y pues bueno, como estábamos diciendo, nuestra sociedad y todo lo que nos rodea
nos presiona a estar en un constante estado de aceleramiento, crecimiento y “
ser siempre fuertes”, aunque todo esto suena como algo positivo, me pregunto: ¿Es posible?... Creo que, si tal vez estas leyendo este artículo habrás llegado a la conclusión de que no lo es, la frase famosa de “Ser siempre fuertes” no es algo sustentable y es porque los humanos somos seres con limitantes físicas, emocionales, mentales y así como nuestro cuerpo necesita descanso, nuestras mentes y emociones también, piénsalo así: Si haces o has hecho ejercicio, ¿puedes sostener una pesa o una sentadilla durante más de 5 minutos? (yo totalmente no) y si sí, ¿Qué pasa con tu cuerpo? Se debilita y después necesitas descanso y recuperación, bueno lo mismo pasa con nuestras emociones, cuando la vida nos presiona en muchas áreas necesitamos descanso, ¿pero descanso en qué o quién?

Punto sin retorno, el fin de uno mismo

Cuando llegas a un punto sin retorno en donde tus fuerzas y recursos dejaron de ser suficientes, estas en el mejor lugar pues en este punto es en donde puedes encontrar la fortaleza de Dios y no la tuya, es aquí en donde cada verso o frase de ayuda de ÉL comienza a hacerse realidad, es en donde conoces que la fortaleza, recursos y amor de Dios son inagotables y es justamente donde el ser débil es ser fuerte porque dejas de ser fuerte en ti mismo (a) y todo toma sentido, ¿vez como la vida a través de los ojos de Dios siempre cambia?

¿Cómo nos damos cuenta de que hemos estado tratando de ser fuerte por encima de nuestra habilidad? Cuando tus recursos personales dejan de ser suficientes para sostenerte, emocional, mental o físicamente, cuando tu cuerpo o mente comienza a enfermarse, cuando el dolor físico o emocional te rebasa, cuando todo eso que has aprendido de repente ya no es suficiente y esa inteligencia o dinero ya no te alcanza para nada y lo único que quieres es un “tiempo fuera”, bienvenido, has llegado al fin de ti mismo y te digo algo, has llegado al mejor lugar si decides vulnerarte ante la persona correcta, has llegado al terreno de Dios y eso mi amiga (a) es el lugar de la mayor victoria. 

 (Por cierto, todas las imagenes que vez hoy, son algunos de los muchos momentos en donde fui encontrada en mi vulnerabilidad)

Tal vez sientas que estas en un lugar en donde se te ha despojado de todo aquello que te daba seguridad, tal vez sientas que estes pisando sobre arenas movedizas y no sabes en qué momento te vas a hundir, pero quién sabe, tal vez esta es la única manera de aprender que esto realmente es una oportunidad para demostrarte que esas cosas en las que ponías tu fortaleza se están convirtiendo en arena y Dios te quiere llevar a poner tus pies de una vez y para siempre sobre suelo firme, sobre ÉL, quién sabe, tal vez esta vulnerabilidad sea el camino hacia tu libertad.


En este camino de aprender a hacernos vulnerables delante de Dios (por que la verdad no tengo ninguna otra solución) he podido ver que todos tenemos diferentes tipos de Fortaleza Interna, me gusta llamarle “Tanques emocionales”, algunos como yo, tenemos tanques emocionales muy profundos y necesitamos una constante ayuda y fortaleza y algunos otros tienen tanques emocionales en donde sólo necesitan empujones de vez en cuando; algunos necesitamos que se nos presione para dejar de ser vulnerables (que libertad encuentro en ser honesta) y a otros Dios les dice que es tiempo de descansar, independientemente que tanta ayuda necesitemos o no, todos necesitamos un “tiempo fuera”. 

Y bueno, a todo esto, cómo descanso en Dios, cómo rompo este patrón de Hacerme el fuerte y descansar, te voy a dar unos puntos que me hacen sentido porque los he visto funcionar en mí (tanque profundo) y en otras personas naturalmente más fuertes:

  1.  Introspección: Has un pequeño análisis interno de cuáles son los aspectos de tu vida que ya no puedes controlar y te tienen cansado (a).
  2. Suelta el control: Que fácil decir, qué difícil hacer. Probablemente has pasado toda tu vida haciendo las cosas de la misma manera, tratando de controlar cada acción y movimiento tuyo y tal vez de otros para que las cosas se den como tu lo deseas, bueno pues pregúntate lo siguiente: ¿Hasta ahora esta manera te ha dado éxito? Tal vez si estas leyendo este artículo me imagino que no, y si sí pues probablemente el precio ha sido muy alto, bueno entonces, sólo decide soltar la manera dañina de hacer las cosas, para poder comprender un poco más cuáles son esas maneras y cómo lo puedes cambiar, puedes consultar un psicólogo, consejero o inclusive un amigo (a) de confianza. Me encanta esta frase: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia                                                                                                                           
  3. Déjate encontrar: Ahí donde estas, deja que Dios te encuentre y pide por esa serenidad para esperar por su ayuda y transformación (VERSO SALMO 40.2, PACIENTEMENTE ESPERE EN JEHOVA Y EL ME SALVO DE TODAS MIS AFLICCIONES)


Tal vez has tenido una vida en donde
nunca se te permitió ser vulnerable, en donde toda la responsabilidad siempre recayó en tu persona y ser débil nunca fue una posibilidad, pero hoy una nueva propuesta se levanta para ti, qué tal si le das una oportunidad a alguien a quién la fuerza nunca se le acaba, que acepta a todos, que abraza tu vulnerabilidad  y entiende tu dolor y que el día de hoy esta dispuesto a sostener todo aquello que ya no puedes cargar y guiarte a pastos suaves y nuevas maneras de hacer las cosas, tal vez este sea el inicio de un camino en donde te darás cuenta que todas las cenizas de tu vulnerabilidad de repente se convierten en la belleza de una fortaleza renovada, por fuerzas que no son las tuyas, por recursos que no te pertenecen  pero que gratuitamente se te dan, abre tus manos y déjate encontrar por aquel que anhela sostener toda tu vulnerabilidad.

 Un abrazo, Eliam.

1 comentario:

  1. Gracias por compartir ésto Gaby hermosa, realmente lo necesitaba, gracias por ser bendición a nuestras vidas, te quiero mucho!!😍

    ResponderEliminar