haber hecho algo para no caer ahí? ¿Tomar un descanso forzoso porque tu cuerpo se enfermó de tanta presión? ¿Estar ahogado en préstamos para comprar cosas que nunca necesitaste? ¿Orar hasta que las cosas se empezaron a desmoronar? Somos seres humanos tripartitas/Integrales (Alma, cuerpo y espíritu) y para vivir una vida en equilibrio y tomar las mejores decisiones posibles somos llamados a responsabilizarnos en cada una de estas áreas, “madurez le dicen”. Te invito a leer un poco más acerca de este tema.
El propósito de este artículo es entender que, dependiendo del ámbito en donde nos desenvolvemos, tendemos a enfocarnos más en un área que en otra, por ejemplo: prestar sólo atención al cuidado de nuestro cuerpo y descuidar nuestra área de crecimiento emocional o de carácter, estar en un constante estado de sanidad y descubrimiento emocional dejando de lado nuestra área física u olvidar por completo nuestra necesidad espiritual; por lo tanto llevar un equilibrio en estas áreas nos puede llevar a una vida más sabia, sana y balanceada.
Entonces para entender cómo lograr un equilibrio en cada área, primero es necesario entender qué es cada una de ellas, así que, definamos qué son:
- Alma: La definición más sencilla de todas es: Mente, Emociones y Voluntad. Así que, básicamente lo que piensas, sientes y decides, esa es tu alma, la cual también incluye y forma tu personalidad.
- Cuerpo: Creo que es bastante claro, eso que vez en el espejo cada mañana, en proporciones y modelos diferentes para cada persona, eso que necesita respirar, comer, dormir, eso es el cuerpo
- Espíritu: Te voy a dejar una definición que leí y luego te doy la mía:“Una construcción social representando las cualidades del propósito y el significado los cuales trascienden al individuo humano.” - John Teske. Para mí el espíritu es aquello dentro de nosotros que nos conecta con Dios, aquello que genera esa necesidad de conectar con algo más profundo que nosotros mismos o este mundo, de conocer qué existe después de la muerte, de encontrar propósito, tener experiencias sobrenaturales, esa necesidad de algo más, ese el espíritu; el cual nos fue dado para satisfacer y conectar con algo más profundo que experiencias sensoriales y transitorias.
Así que, te voy a dar algunos ejemplos de situaciones en donde solemos confundirnos al abordar las situaciones de vida desde un área equivocada, dando lugar a malas decisiones, frustraciones o peor aún responsabilizar a otros de consecuencias únicamente nuestras:
Alma
- Tuvimos una relación fallida y culpamos a Dios por haber enviado a esa persona. La realidad es que nosotros elegimos con quien nos relacionamos y la solución es sanar nuestras emociones y mentes para elegir mejor desde esa sanidad.
- Tomar malas decisiones económicas ya sea por no trabajar o querer llevar una vida que no corresponde a nuestra actual economía, endeudarnos y culpar a Dios por la presión en la que actualmente vivimos. La realidad es que nosotros elegimos no llevar unas finanzas sanas o mejor dicho “Si no tienes, no lo compres” o “Invierte mientras puedas”.
- Sentirse rechazado, sin amigos ni familia, “el mundo no me entiende” por lo tanto voy por la vida pensando que es la responsabilidad del mundo y puedo echar sobre él mi amargura y frustración. La realidad es que tal vez exista un problema en mis emociones o historia que no me permita relacionarme de manera sana con los demás, por lo tanto, debo buscar mi sanidad.
Cuerpo
- Debido a una mala alimentación y falta de ejercicio me enfermo y echo la culpa a Dios por enviarme “tal enfermedad”. Aunque existan enfermedades genéticas o que llegan sin explicación alguna, existen algunas otras que son derivadas de nuestros hábitos, por lo tanto, recae dentro de nuestra responsabilidad.
- Trabajo por el físico perfecto para ser aceptado(a) sin embargo no puedo establecer relaciones sanas o sentirme bien conmigo mismo (a). El problema no esta en el físico sino en el alma la cual tiene que sanar.
- Me siento mal emocional y mentalmente, ya pedí ayuda espiritual, psicológica y sigo en el mismo estado. A veces el cuerpo sólo necesita descansar, actividades de recreación y una buena alimentación para estar en equilibrio.
- Tengo maldiciones espirituales de enfermedad, pobreza, rechazo, depresión, ansiedad. Aunque puede ser así, si ya has trabajado en el espíritu por esto y sigue ocurriendo, tal vez existan cosas a sanar en tu alma, sabiduría que aplicar en tu cuerpo (hábitos alimenticios y de descanso) que se tienen que resolver.
- Llega alguna situación inesperada, (enfermedad, accidente, etc.,) ese territorio en donde ni nuestro control ni nuestra responsabilidad alcanza para nada, en ese territorio solamente puede actuar Dios y sorprendentemente en esos territorios son en donde nuestra espiritualidad y fe crecen.
Si tienes más ejemplos como estos, por favor házmelos llegar (me sentí como correo de oficina). Así que, como vez, tenemos una gran responsabilidad de nuestras acciones, por alguna extraña razón, es de las cosas más difíciles que a un humano nos cuesta reconocer.., y aunque es difícil, (especialmente cuando hemos pasado mucho tiempo enfocando nuestro crecimiento y esfuerzo en una sola parte de uno mismo) existe un gran crecimiento cuando comenzamos a hacer conciencia de esta responsabilidad que existe en nosotros para llevar una vida más funcional y equilibrada, con mejores resultados tanto en nuestras circunstancias como en nosotros mismos.
Así que, como me gusta ser muy práctica, te quiero dar algunos consejos de cómo administrar de la mejor manera cada una de nuestras tres áreas de nuestro ser:
1. Cuerpo: Mantén a tu cuerpo sano, él te irá diciendo lo que necesita, come sanamente, descansa, has ejercicio, ir al doctor regularmente, tomar vitaminas, creo que, para cada edad el cuerpo te irá pidiendo necesidades diferentes, así que, sólo escúchalo.
2. Alma: Uy por dónde empezar, como esta se divide en 3 (pensamientos, emociones y voluntad) te los pongo los tres:
- Emociones: Terapia, sanidad de eventos pasados, introspección.
- Mente: Eliminar patrones negativos de pensamientos. (2ª Corintios 10:5)
- Voluntad: Generalmente nuestra voluntad nos guía a hacer cosas buenas y a veces no tan buenas, así que busca que lo que anheles hacer este alineado a quién siempre sabe qué es lo mejor, en mi caso siempre es Dios. (Salmo 143:10)
Y pues para finalizar, te diré que mantener un control perfecto en cada área de nuestras vidas, como te imaginarás, no es posible, hay enfermedades que llegan sin avisar, tormentas de vida que nos golpean y nuestro corto entendimiento de Dios limita nuestra visión de las situaciones, pero me parece que como todo en la vida, es un proceso en donde aprendemos a prueba y error y el crecer y hacernos consciente en cada una de las partes ya mencionadas van haciendo de nosotros, seres cada vez más responsables, sabios y maduros, nuestro conocimiento de nosotros mismos y las situaciones se extiende y podemos llegar al mayor propósito que es, enseñar a otros lo que nosotros hemos aprendido, para así hacer su camino un poco más ligero.


Wow! Vaya que me encantó! J. C.
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