¿Alguna vez has sentido que mereces más por todas las cosas que haces? Sientes que la vida, Dios o las personas te están pagando injustamente por todas las cosas que has hecho? Un sentido de injusticia tal vez, o ¿sientes una constante incapacidad para alegrarte por los logros o la felicidad de otras personas?, si buscas muy profundo te das cuenta que esa incapacidad para alegrarte por otros se debe a que tu crees, que tú, mereces más aquello que estas observando, bueno, si tú estas en alguno de estos casos, te invito hoy a leer e ir un poco más profundo en esta situación.
Bueno, el punto de esta historia es que aunque “el hijo pródigo” es el protagonista en la historia, su hermano me ha llamado mucho la atención en estos últimos meses y tal vez más de uno(a) se pueda identificar conmigo, y es que, comienzas a analizar la situación y totalmente lo entiendes, el “pobre” hermano trabajando a sol y sombra y el hermano malo es quien se lleva la recompensa! ¿De qué clase de injusticia se trata eso? (Espera un poco antes de llamarme hereje, tengo un punto)…
(Por cierto, cada foto que verás aquí representan diferentes momentos de introspección que me llevaron a este aprendizaje, ah y el se llama Camilo y es muy reflexivo)
Por alguna razón, cada que escuchaba esta misma historia podía sentir la frustración de éste personaje, entonces de repente la vida me detuvo en seco y descubrí porqué, la razón es que me sentía identificada, cuando leía las lineas de éste personaje, me sentaba en la silla del juez y juzgaba toda la situación a mi favor, claro que era injusto, todo el trabajo y a mi no se me daba lo que yo creía “me merecía” y entonces al profundizar un poco más observé que la raíz tenía mucho que ver con el egoísmo (entre otras más como la soberbia etc etc), de repente mi corazón se comenzó a ver mucho como el de los “Fariseos” que se relatan en la biblia, esos que perseguían a Jesús, esos que lo llevaron hasta la cruz, ellos creían que por cumplir todos los “requisitos” de la lista de tareas, eran acreedores al derecho de emitir juicios y repartir favor a quienes mejor les parecía, ellos creían que eran merecedores de todo el aplauso y reconocimiento por cumplir una o muchas tareas.. ese no es un corazón auténtico, ese es un corazón de religiosidad, de egolatría, de mentira, ese… no es el corazón de Jesús, (por cierto, en la historia, el papá conforta al hijo enojado indicándole que el puede tomar todo lo que es de Él) pero entonces ¿cómo es que llegamos hasta ese punto?.
La definición de egoísmo es: Inmoderado cuidado de sí mismo, será que el inmoderado cuidado de nuestras propias necesidades magnifica de repente todo lo que no tenemos y nos hace olvidarnos de lo que sí, será que de repente se nos ha dado tanto, tanta abundancia que nos acostumbramos a ella y entonces nos olvidamos de agradecer, será que esta absorción en nosotros mismos nos lleva a engrandecer lo que hacemos y nos sienta en la silla del juez donde nosotros somos quienes decidimos a qué somos acreedores, a mi me suena que el hermano del hijo pródigo cayó ahí, a mi me parece que sin darnos cuenta, muchas veces nosotros caemos ahí, yo caí ahí.
Hay una frase que me agrada mucho, me regresa siempre a las motivaciones de mis acciones: “El hacer sale de mi ser” mis acciones viene siempre de lo que hay dentro de mi (de hecho tengo un post en este tema) entonces, ¿cuando sirvo a otras personas o a Dios, cuando apoyo, cuando hago cualquier acción que es para el beneficio de alguien más, porqué lo estoy haciendo? Cuál es mi motivación alrededor de eso? Lo óptimo es que sea el amor, que sea el hacerlo por el simple deseo de ayudar sin querer buscar algo a cambio, pero qué pasa cuando la motivación es querer recibir atención? Es querer tratar de ganar la aceptación de Dios, si tu pregunta interna es: ¿y yo que saco de esto? entonces, el porqué de cualquier acción ya perdió su propósito
Cuando nuestra motivación para proceder en la vida es la incorrecta, si internamente es: ¿y yo qué saco de esto?, entonces el resultado no será bueno, resultará en frustración o “injusticia” porque crees que no estas recibiendo lo que mereces y otros sí (he ahí una matemática emocional sencilla)
¿Cómo mejorar el egoísmo?
Como soy muy pragmática y práctica, no podía terminar sin darte algunos puntos, la verdad es que nadie conscientemente cree serlo, pero la única verdad es que en menos o más altos niveles, todos lo somos, es nuestra naturaleza, entonces, hasta que hagamos un ejercicio consciente de aceptación, podemos mejorar:
- Recordar quién es Dios y qué ha hecho por ti: El recordar que todo es de Él y todo lo bueno en tu vida es, indudablemente regalado por Él, te pone en la perspectiva correcta, la frustración se va y el corazón se enfoca en lo que realmente es correcto: en el agradecimiento, en la real necesidad de los demás, en lugar de pedir, deseas dar. 1 Crónicas 29:11, Santiago 1:17
- Ayudar: Esta demostrado que dar es mejor que recibir, comenzar a observar la necesidad que existe a tu alrededor y hacer algo al respecto, te lleva a salir del ensimismamiento y le da a tu vida un sentido, no tiene que ser grande, comienza desde el lugar en donde estés. Hechos 20:35
- Identificación de patrones: Realiza un constante análisis de tu interior, cuáles son tus motivaciones, te sientes frustrado, te sientes con derecho a juzgar o sientes que mereces más que los demás, deja que tu interior sea una brújula de valor.
- Hazlo práctico: Escribe y ten en un lugar visible todas aquellas cosas buenas que tienes y todo lo que Dios ha hecho por ti, lee y agrega nuevos puntos constantemente, esto hará que el agradecimiento sea constante.
- Pide: La más simple y sencilla, al mismo tiempo, la más complicada de todas, pide a Dios ser mejor en esta área.
Con cariño, Gaby.




Súper!
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