“El futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza
de sus sueños” – Eleanor Roosevelt
Y cómo existen muchos estándares sociales que debemos de
cumplir para ser aceptados, también existen sueños o metas
a alcanzar para poder ser incluidos en ese círculo de aceptación, que, por
alguna extraña onda de nuestra naturaleza, constantemente queremos obtener. Y
entonces vamos por la vida, adjudicándonos metas y sueños prestados,
sólo porque desde pequeños (No en todos los casos) se nos bombardeo con
expectativas que teníamos que cumplir: Tu propósito es ser abogado,
ingeniero, doctor, arquitecto… cuando probablemente tu sueño era ser músico y
viajar por el mundo o poner tu propio negocio. ¿Vez la referencia?
Muchos más ejemplos hay así.
Pienso que cada una
de las personas viene con una especie de cableado diferente, con un set de
habilidades y deseos que van conforme al propósito que esa persona tiene, sí,
en efecto creo que todos tenemos un propósito y esté, va
directamente ligado con lo que en nuestro interior anhelamos, pero cuando
comenzamos a escalar una montaña la cual no nos correspondía escalar, tal vez
la terminemos, pero nunca lo disfrutaremos y eso, es frustración, mucha
frustración.
Y bueno, si estás listo para descubrir y trabajar por lo que
realmente anhelas, te dejo estos consejos que me han servido mucho en mi
caminar.
¿Sueño o expectativa?
Lo primero es analizar, ¿Cuál es mi situación actual?
¿Estoy siguiendo realmente lo que anhelo o estoy trabajando bajo
expectativas externas? Existen varias maneras de poder identificar si
estas bajo un sueño real o un estándar, va un poco así:
· Tienes paz: Cuando analizas por lo que estás trabajando y tienes paz, es una excelente señal, nuestras emociones no son siempre tan confiables, pero en definitiva son una buena brújula para saber si estamos yendo hacia el lugar correcto, así que confía en tu instinto, si no estuvieras haciendo lo correcto, lo más probable es que tendrías mucha intranquilidad y frustración.
· Alegría: Básicamente, si estas contento haciendo lo que estás haciendo, vas por el lugar correcto, otra vez, tu interior te va a decir si vas sobre lo correcto.
· Intencionalidad: ¿Con qué intención estoy trabajando sobre mis objetivos? ¿Lo que estoy haciendo es para obtener aprobación? ¿Es para complacer a terceros y evitarme problemas? O, lo que estoy haciendo es porque realmente lo anhelo, porque cuando lo hago siento que mi alma cobra vida y mi existencia sirve para algo más que cumplir con las exigencias de terceros.
Como comenté anteriormente, en nuestra vida podemos llegar a estar tan saturados por expectativas externas que olvidamos qué es lo que realmente anhelamos o inclusive no sabemos qué soñamos realmente, esto puede pasar en muchas ocasiones cuando crecemos en familias que constantemente nos están imponiendo estándares y diseñando caminos por sobre los cuales tenemos que caminar, tal vez un entorno en donde no se nos otorgo libertad de expresar nuestra autenticidad y explorar nuestros propios deseos, esto representa una situación compleja ya que no existe ningún referente de lo que anhelas.
¿Sueños mediocres?
Más grande, no significa mejor.
Generalmente tenemos este concepto de, “entre más grande
o más ambicioso algún sueño, mejor”. Después de darle muchas vueltas a
anhelos que consideraba eran “grandes”, me di cuenta que realmente eso no es
una clave de la plenitud o éxito, ¿recuerda? Al final, el estándar de éxito es
definido por nuestros valores internos y no externos.
En ocasiones como tenemos este precedente de más grande
es mejor, podemos pensar que nuestros anhelos son pequeños o mediocres,
por ejemplo: Un sueño puede ser tener una familia, casarse, tener un pequeño negocio o ser empleado de una compañía y llevar una vida
tranquila, tener hijos, no tener hijos, una misión en un lugar en
donde probablemente no tenga mucha remuneración o renombre (como ser misionero)
y muchos muuuchos más. Pero solo ten muy presente que, si esté es el cableado
interno que tu tienes en tu corazón, si este es el anhelo con el que fuiste
diseñado, entonces alcanzar eso, es éxito.
Y pues nada, te recomiendo que una vez que tengas claros
esos sueños reales y no expectativas, trabajes por ellos, te mantengas
firme aun cuando, la marea de muchos estándares venga a querer robarlos. Sean
pequeños o grandes, los sueños son la manera en la que Dios
nos direcciona en el plan que cada uno de nosotros tenemos. No siempre ese
sueño se va a realizar en el tiempo o en la manera que anhelamos, pero
participar y trabajar activamente para lograr ese sueño es lo que realmente
importa, al final es el trayecto y no el destino final lo que nos mantiene
vivos, si estás trabajando por un sueño, entonces ya lo estas viviendo.
Un abrazo,
Eliam


Mi sueño real es la naturaleza viva. No lo voy a lograr yo solo pero como en La Parábola del Colibrí:Estoy haciendo mi parte.
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